Retención de la respiración al entrar en agua fría se ha popularizado gracias a figuras como Wim Hof, pero investigaciones recientes advierten de que puede ser peligroso. El profesor Mike Tipton y sus colegas de la Universidad de Portsmouth descubrieron que aguantar la respiración durante la inmersión en agua fría provocaba arritmias cardíacas en el 63 % de los voluntarios sanos. Aunque a menudo son inofensivas en personas en buena forma física, estas irregularidades en el ritmo cardíaco pueden ser peligrosas, o incluso mortales, para quienes padecen enfermedades cardíacas subyacentes.
El riesgo proviene de algo llamado conflicto autónomo. El agua fría desencadena la respuesta al choque térmico (taquicardia, hipertensión arterial y jadeos), mientras que contener la respiración activa el reflejo de inmersión, que ralentiza el corazón para conservar oxígeno. Estas señales opuestas pueden provocar fallos en el corazón y dar lugar a arritmias.
Contener la respiración también provoca la acumulación de dióxido de carbono (CO₂) en la sangre, lo que forma ácido carbónico y reduce el pH sanguíneo, un estado conocido como acidosis respiratoria. Esto aumenta el estrés en el corazón y puede reducir el suministro de oxígeno a los órganos vitales, lo que resulta especialmente peligroso en condiciones de frío y estrés elevado.
Para reducir el riesgo, los expertos aconsejan respirar con normalidad al entrar en agua fría y evitar técnicas extremas de control de la respiración. Entrar en el agua lentamente y ser consciente de tu salud cardiovascular puede ayudar a prevenir complicaciones graves y permitirte disfrutar de todos los fantásticos beneficios de la inmersión en agua fría, sin riesgos.
